La franja buena
Entre el final del banquete y el arranque de la pista. Ese hueco de una hora larga en el que los novios están haciendo fotos, los mayores se van y los jóvenes todavía no tienen ganas de bailar, es exactamente donde un casino salva la noche.
Fuera de ahí compite: durante el cóctel la gente quiere hablar, durante el banquete no se levanta nadie, y con la pista abierta las mesas se vacían.
Cuántas mesas para una boda
Menos que para una empresa del mismo tamaño. En una boda de 120 invitados, tres o cuatro mesas van sobradas: mucha gente no va a jugar y el casino es un complemento, no el eje.
La ruleta francesa es imprescindible por lo que luce, y la ruleta de la fortuna porque la juegan hasta los abuelos.
El detalle que funciona en bodas
Billetes personalizados con los nombres de los novios y la fecha. Cuestan 200 € las cinco mil unidades y son el recuerdo que la gente se lleva en el bolsillo sin que nadie se lo pida.
Y la alfombra roja con violinista en la entrada del espacio, si el casino va a ser el tema de la noche.
Lo que hay que mirar del sitio
Las masías y fincas tienen a menudo el salón en planta alta con escaleras estrechas. La mesa de ruleta mide 240 cm y no siempre sube. Mándanos una foto del acceso antes de cerrar la fecha.
Trabajamos con fincas de toda Cataluña y del resto de España. Dinos el espacio y te decimos qué cabe.
Haz números con tu evento. Invitados, ciudad y mesas: la cifra sale al momento.