Reparte, sí, pero sobre todo enseña
La mayoría de tus invitados no ha jugado nunca a la ruleta francesa ni sabe qué es plantarse en el black jack. El trabajo del crupier no es repartir cartas: es que alguien que llega intimidado se siente y juegue una mano en menos de un minuto.
Por eso van caracterizados y por eso hablan. Un crupier callado detrás de una mesa la mata.
Uno por mesa, sin excepciones
Es la regla que no negociamos. Una mesa sin crupier es una mesa de adorno: nadie se atreve a tocarla, o alguien empieza a repartir mal y la mesa acaba en discusión.
Cuesta 100 € por tres horas, y cada hora de más son 25 €. Va incluido en el cálculo de la calculadora automáticamente: tantas mesas, tantos crupieres.
Simplifican las reglas
La mesa de dados en un casino real tiene unas reglas que no se aprenden en una fiesta. Nosotros las simplificamos y las escribimos en el propio paño: sale la combinación, se cobra lo que pone al lado.
Lo mismo con la ruleta: se empieza por rojo o negro, y el crupier va enseñando pleno, caballo y docenas a quien quiera más.
El idioma
El equipo trabaja principalmente en español. Si el evento es en inglés se puede montar con suplemento de 50 € por crupier, pero hay que avisarlo al reservar: no todo el equipo está disponible para trabajar en inglés.
En la galería hay fotos de crupieres nuestros en eventos reales.
Haz números con tu evento. Invitados, ciudad y mesas: la cifra sale al momento.